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Miradas cruzadas
Wednesday, December 6, 2023 - Friday, February 28, 2025
La exhibición que se abre desde nuestras pantallas se nutre de dos colecciones de fotografías de museos y centros de arte al interior de Puerto Rico y en específico desde la zona centro oriental de la isla: el Museo y Centro de Estudios Humanísticos – Dra. Josefina Camacho de la Nuez (MCEH), de la Universidad Ana G. Méndez en su recinto de Gurabo y el Museo de Arte Dr. Pio López Martínez de la Universidad de Puerto Rico en Cayey. Ambas entidades guardan entre sus fondos valiosas colecciones de fotografías.
MIRADAS CRUZADAS propone una conversación entre dos (2) acervos fotográficos de coordenadas temporales, formatos y autores distintos, pero sobre todo de visiones y narrativas discursivas distintas sobre Puerto Rico y “lo puertorriqueño”. En primer término, una selección de imágenes de la Colección Dr. Jorge L. Crespo Armáiz de vistas estereoscópicas de Puerto Rico del MCEH (ca. 1899-1900), y en segundo lugar, una muestra de fotografías y estudios fotográficos producidos por el afamado pintor cayeyano, Ramón Frade León (1875-1954), provenientes del Museo de Arte Dr. Pio López Martínez (UPR-Cayey). El despliegue visual que compartimos aquí es una selección desde esas dos fuentes del coleccionismo nacional que enmarcan distintas maneras de hacer acopio, apreciar e interpretar materiales fotográficos como artefactos culturales y registros de tiempos. En medio de esta conversación, el espectador se convierte, más que en receptor en intérprete, mediando el diálogo visual con sus propias convenciones y bagaje cultural.
Desde su invención en 1839, la fotografía fue reconocida como un adelanto que se unió a otros descubrimientos en un momento histórico de avance en la industrialización y la producción serial para una sociedad presta para el consumo en escala masiva (Benjamin, 1939). El potencial para captar, fijar y reproducir la imagen abrió múltiples vías de apoyo a los campos de las comunicaciones, el periodismo, las ciencias, la industria y el arte, reconociendo de inmediato la aportación del medio fotográfico a la modernidad. Surge el fotógrafo, protagonista en documentar la realidad desde los escenarios de guerras y desde ámbitos de la vida civil. Inicialmente la fotografía desplazó cientos de miniaturistas y retratistas (Freund, 1974), pasando luego a apoyar las inquietudes de artistas plásticos en especial los pintores, grabadores y escultores. La imagen fotográfica – en su exaltación de reproducción mimética – fue objeto inicial del ataque acérrimo de los artistas, quienes temieron la sustitución del “arte” por la mera “copia exacta” que el nuevo medio proponía. Sin embargo, pronto surgieron artistas visionarios como Eugene Delacroix – y más tarde, un Ramón Frade – quienes vieron en el nuevo medio un aliado para apoyar las fases iniciales de sus concepciones artísticas (Sorlin, 1997; Crespo-Armáiz 2017).
El acervo de fotografías estereoscópicas propone un acercamiento tecnológico innovador (1880-1900) a la fotografía colonial prevaleciente a inicios de siglo XX (Crespo-Armáiz, 2015). Se trata del refuerzo que supuso el artificio de tridimensionalidad y del “viajero de butaca” en la difusión de narrativas que justificarían el tutelaje y dominio colonial de sociedades “atrasadas” por parte del naciente imperio estadounidense, en este caso, sobre Puerto Rico y los puertorriqueños: recursos discursivos como la infantilización y feminización de la población, el prejuicio racial, el realce de prácticas primitivas, el inventario de riquezas versus la indolencia de los pobladores, entre otros. Por su parte, la fotografía de Frade (ca. 1930), aunque no puede caracterizarse como un gesto “contestatario” al problema colonial, claramente representa un empeño, no solo de documentar sino de construir un imaginario identitario y criollista sobre ese mismo Puerto Rico, el cual le servirá de referencia y quedará sublimado en muchas de sus obras pictóricas.
Si en la estereoscopía vemos la construcción de una alteridad inferior “desde afuera” por parte del colonizador, en la fotografía de Frade veremos, desde “adentro”, a ese “otro” en un gesto de afirmación de su identidad cultural. Este “cruce de miradas” entre ambas colecciones fotográficas estará orquestado a través de cuatro (4) ejes temáticos que ordenan el recorrido visual: el paisaje, la gente, la ciudad (vivienda, urbanismo), el trabajo.
Jorge L. Crespo Armáiz (2023)
MIRADAS CRUZADAS propone una conversación entre dos (2) acervos fotográficos de coordenadas temporales, formatos y autores distintos, pero sobre todo de visiones y narrativas discursivas distintas sobre Puerto Rico y “lo puertorriqueño”. En primer término, una selección de imágenes de la Colección Dr. Jorge L. Crespo Armáiz de vistas estereoscópicas de Puerto Rico del MCEH (ca. 1899-1900), y en segundo lugar, una muestra de fotografías y estudios fotográficos producidos por el afamado pintor cayeyano, Ramón Frade León (1875-1954), provenientes del Museo de Arte Dr. Pio López Martínez (UPR-Cayey). El despliegue visual que compartimos aquí es una selección desde esas dos fuentes del coleccionismo nacional que enmarcan distintas maneras de hacer acopio, apreciar e interpretar materiales fotográficos como artefactos culturales y registros de tiempos. En medio de esta conversación, el espectador se convierte, más que en receptor en intérprete, mediando el diálogo visual con sus propias convenciones y bagaje cultural.
Desde su invención en 1839, la fotografía fue reconocida como un adelanto que se unió a otros descubrimientos en un momento histórico de avance en la industrialización y la producción serial para una sociedad presta para el consumo en escala masiva (Benjamin, 1939). El potencial para captar, fijar y reproducir la imagen abrió múltiples vías de apoyo a los campos de las comunicaciones, el periodismo, las ciencias, la industria y el arte, reconociendo de inmediato la aportación del medio fotográfico a la modernidad. Surge el fotógrafo, protagonista en documentar la realidad desde los escenarios de guerras y desde ámbitos de la vida civil. Inicialmente la fotografía desplazó cientos de miniaturistas y retratistas (Freund, 1974), pasando luego a apoyar las inquietudes de artistas plásticos en especial los pintores, grabadores y escultores. La imagen fotográfica – en su exaltación de reproducción mimética – fue objeto inicial del ataque acérrimo de los artistas, quienes temieron la sustitución del “arte” por la mera “copia exacta” que el nuevo medio proponía. Sin embargo, pronto surgieron artistas visionarios como Eugene Delacroix – y más tarde, un Ramón Frade – quienes vieron en el nuevo medio un aliado para apoyar las fases iniciales de sus concepciones artísticas (Sorlin, 1997; Crespo-Armáiz 2017).
El acervo de fotografías estereoscópicas propone un acercamiento tecnológico innovador (1880-1900) a la fotografía colonial prevaleciente a inicios de siglo XX (Crespo-Armáiz, 2015). Se trata del refuerzo que supuso el artificio de tridimensionalidad y del “viajero de butaca” en la difusión de narrativas que justificarían el tutelaje y dominio colonial de sociedades “atrasadas” por parte del naciente imperio estadounidense, en este caso, sobre Puerto Rico y los puertorriqueños: recursos discursivos como la infantilización y feminización de la población, el prejuicio racial, el realce de prácticas primitivas, el inventario de riquezas versus la indolencia de los pobladores, entre otros. Por su parte, la fotografía de Frade (ca. 1930), aunque no puede caracterizarse como un gesto “contestatario” al problema colonial, claramente representa un empeño, no solo de documentar sino de construir un imaginario identitario y criollista sobre ese mismo Puerto Rico, el cual le servirá de referencia y quedará sublimado en muchas de sus obras pictóricas.
Si en la estereoscopía vemos la construcción de una alteridad inferior “desde afuera” por parte del colonizador, en la fotografía de Frade veremos, desde “adentro”, a ese “otro” en un gesto de afirmación de su identidad cultural. Este “cruce de miradas” entre ambas colecciones fotográficas estará orquestado a través de cuatro (4) ejes temáticos que ordenan el recorrido visual: el paisaje, la gente, la ciudad (vivienda, urbanismo), el trabajo.
Jorge L. Crespo Armáiz (2023)